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Producción y Almacenamiento Intermedio

proceso productivo

Cuando realizamos la programación de la producción nos preocupamos de realizar la asignación de las operaciones a las máquinas buscando optimizar los objetivos que tenemos definidos.

Pero… ¿qué pasa desde que una operación finaliza en una máquina hasta que empieza en la siguiente? ¿Hay que tenerlo en cuenta?

Como pasa en la mayoría de cuestiones sobre la programación de la producción la respuesta será que depende del diseño de la planta y del proceso productivo.

Producción y Almacenamiento Intermedio

Para terminar de esclarecer el concepto y antes de entrar en más detalle, vamos a ver unos ejemplos de cómo nos ha afectado la restricción de almacenamiento intermedio en distintos entornos productivos donde hemos realizado proyectos:

Si las piezas son pequeñas, o las unidades de almacenamiento son de dimensiones reducidas, fáciles de mover, apilables y sin problemas de almacenamiento, es probable que el almacenamiento intermedio no sea un factor limitante y por lo tanto ni se tenga en consideración. Un ejemplo pueden ser las banastas para transportar telas para la producción textil, cuero para el calzado, o componentes electrónicos, entre muchos otros.

Si las piezas son voluminosas y se deben dejar en el espacio que hay entre estaciones de trabajo o máquinas (no pasan por almacén), este espacio entre máquinas se convierte en un «almacenamiento fijo» en la planta que se conoce como buffers. En algunos sectores como el del mueble, metal o plástico, es un factor a tener muy en cuenta, ya que la saturación del buffer supone tener que parar alguna sección de la planta, así que hay que evitarlo a toda costa.

Si las piezas no pueden pasar de una estación a otra si no es en contenedores especiales, y éstos son un recurso escaso, el problema se complica mucho más, pues tenemos que considerar el espacio (número de contenedores) sino que, además, debemos contemplar el hecho de que se mueva (los contenedores pueden ser  compartidos en la planta). Es el caso del sector cerámico, donde los azulejos se transportan de una máquina a otra en boxes. Pero también del automóvil,  del metal, de la alimentación, y de muchos otros, donde las piezas a menudo ‘viajan’ en carros o bastidores entre las estaciones.

Después de ilustrar el concepto de almacenamiento intermedio vamos a profundizar más clasificándolo en dos grandes grupos y viendo sus características:

Almacenamiento fijo o buffers:

Es el espacio físico que hay entre máquinas y donde se depositan las piezas desde que se termina una operación hasta que empieza su sucesora. Al tratarse de una zona fija siempre estará ligada a una máquina o un conjunto de máquinas que no podrá variar. Por tanto, se trata de una forma de almacenamiento poco flexible y que en caso de ser modificado sería por decisiones de alto nivel, fuera del alcance de la programación.

Como resultado la programación de la producción se limitará a obtener una solución que no sobrepase ese límite de capacidad.

Almacenamiento móvil o boxes:

Son una especie de carros especialmente diseñados para el transporte y almacenamiento de piezas dentro de la planta y es muy habitual verlos en sectores como el cerámico, automóvil, alimentación, y muchos otros. Por supuesto, en cada caso están adaptados al tipo de material que deben transportar. El almacenamiento en boxes tiene la ventaja de que puede distribuirse por la planta según las necesidades y por tanto, aporta mucha más flexibilidad. Por otro lado, que pueda estar en un sitio u otro deja libre otro nivel de decisión que en este caso sí que se puede cubrir con la programación de la producción.

Sin embargo, también tiene sus limitaciones. La más evidente es el número de boxes o carros de que se disponga, que al igual que con el almacenamiento fijo, modificar su cantidad es una decisión de más alto nivel, que sobrepasa el ámbito de decisión de la programación. Además, los boxes o carros pueden sufrir averías, o requerir un mantenimiento periódico que implique que no siempre se disponga de la misma cantidad. Por tanto, Los boxes disponibles en el tiempo es algo que hay que considerar para resolver el problema.

Conclusión

Hemos visto que la restricción de almacenamiento intermedio, a pesar de que muchas veces la dejamos de lado para centrarnos en las máquinas, puede ser fundamental para asegurarnos de que vamos a obtener soluciones factibles.

Sin embargo, no hay una única forma de resolverlo, sino que será imprescindible un análisis previo que nos permita identificar exactamente las necesidades requeridas, y entonces ya estaremos en disposición de aplicar la técnica de resolución más apropiada.